Más pobreza que nunca
Mientras los países desarrollados diseñan sus políticas
para sofocar los efectos de la crisis financiera en sus economías, el
número de personas que pasan hambre en el mundo ?principalmente en
África y Asia? alcanza la cifra récord de 1.020 millones de personas.
Las ONG que trabajan en cooperación llaman a poner soluciones reales en
vez de parches a una situación insostenible.
Almudena Hernández
Crisis, ¿qué crisis? Crisis es estar en la piel de estos tres niños
de la imagen, tomada semanas después del paso del ciclón Nargis por
Myanmar. Crisis es llamarse Bayartsogt y ser la cría de apenas dos años
de una recóndita región de Mongolia que ilustra la portada de
PERFILES. Cuando fue retratada el pasado mayo aferrada al manillar de
una bicicleta obsoleta e inservible la pequeña no era consciente de que
se convertiría en imagen de la pobreza. La instantánea surgió durante
una visita de voluntarios de Cruz Roja a una familia de beneficiarios
de la ONG en
pleno continente asiático. Fueron a ofrecerles comida y ayuda
psicosocial. La familia comparte infravivienda con sus siete hijos más
la pequeña ciclista. El abuelo de Bayartsogt tiene 49 años y una
discapacidad mental del 60 por ciento. Por ese motivo reciben una
insignificante pensión estatal, que se suma a otra minúscula ayuda a la
infancia destinada a los miembros más pequeños. El sueldo mensual se
complementa a duras penas con el trabajo ilegal de varios de los hijos
mayores en una mina de oro cercana, por lo que las cajas de comida
siempre son bienvenidas.
Pero la situación en que vive la familia de Bayartsogt podría
complicarse aún más si organizaciones como Cruz Roja no cuentan con
suficientes fondos para atender a quienes más lo necesitan. La crisis
financiera internacional ha provocado que aumente el número de personas
que pasan hambre en el mundo. Por ejemplo, sólo en la sección española
de esta ONG
hay un déficit de ocho millones de euros este año con los que habría
que cubrir numerosos proyectos de seguridad alimentaria,
fundamentalmente en África.
Por eso crisis también es haberse quedado viuda por culpa del sida,
tener apenas lo básico para alimentarse y no poder cubrir las
necesidades básicas de los hijos en una aldea africana, con
preocupación por la sequía, las plagas de langostas, la violencia de la
guerra y la corrupción política. Son algunos ejemplos reales de la otra
crisis, la que padecen 1.020 millones de personas que pasan hambre en
el mundo, la de los varios millones más de personas que subsisten con
menos de un dólar al día, la de quienes quizás no son capaces de
explicar qué significan los conceptos de tipo de interés, hipoteca,
desempleo y vacaciones.
La crisis como excusa
En los últimos meses la opinión pública occidental se ha
acostumbrado a justificar cualquier problema con la crisis. Ésta parece
tener culpa de muchas cosas, pero no debe ser la excusa para explicarlo
todo. Mientras Occidente se preocupa por el aumento del desempleo y la
caída del consumo, poco parece interesar al mundo desarrollado que el
precio del arroz en Sri Lanka, Myanmar, Kenia y Ecuador, el del mijo y
el sorgo en Burkina Faso, Malí y Níger y del trigo en Bolivia y
Pakistán, continúe tan elevado como hace dos años.
Es más, antes de que la desaceleración amenazase a los países ricos,
África y Asia ya estaban en crisis. Primero hubo una mala cosecha de
cereales. Después, los productores especularon con los precios, por lo
que quienes debían alimentarse con esas producciones no pudieron
hacerlo. Para colmo, la crisis financiera mundial acrecentó la
tacañería entre los ricos.
Y pese a que la pobreza se expande como la peor de las plagas en
África, la diarrea es la principal causa de muerte por culpa de las
carencias de sistemas adecuados de saneamiento, agua potable y alimento
nutritivo e inocuo. Lo destaca Jaime Bará, responsable de la Unidad de
África de Cruz Roja Española, quien se muestra preocupado por la sequía
en Kenia, Burundi, Sudán y Mauritania, donde hasta los animales se
mueren de sed; por Etiopía y Somalia, que acostumbran a hacer frente a
un conflicto armado y a situaciones de inseguridad alimentaria; y por
Mali, donde las madres no tienen información ni agua y alimentos que
dar a sus hijos malnutridos al borde de la muerte.
Según otra ONG,
Oxfam Internacional, cada minuto un centenar de personas cae en la
pobreza en el mundo por culpa de una crisis que además destruye empleo
y asfixia las fuentes de ingresos. Lo dijo esta ONG con motivo de la
reunión del G-20 en Estados Unidos el pasado septiembre. La directora
general de Intermón Oxfam, Ariane Arpa, indicó que ?los brotes verdes
de la recuperación económica no han llegado a los países más pobres,
que están hoy sufriendo de manera muy virulenta la depresión global?. Y
añadió: ?En el tiempo que empleen los líderes del G-20 en cenar hoy,
cientos de personas habrán entrado a engrosar la ya larga lista de la
pobreza y se verán forzados a sobrevivir con menos de un dólar al día?.
Por desgracia, el rostro de la pequeña Bayartsogt o de un niño
africano desnutrido no son las únicas caras de la escasez. Quienes
llevan años trabajando en cooperación, como Jaime Bará, afirman que la
pobreza no se puede resumir sólo en una imagen, pues la dimensión de la
inseguridad alimentaria es ?enorme? y ?mucho más importante que una
imagen de un niño malnutrido?. Por eso es tan relevante que la
población se conciencie de que hay que colaborar con las ONG, más aún en estos tiempos.
A pesar de que las cifras de la desnutrición en el mundo han batido
un triste récord histórico, también hay esperanza gracias a las
pequeñas grandes aportaciones que se han hecho en los últimos años. Una
de cada siete almas que pueblan el planeta Tierra tiene el estómago
vacío, pero países como Ghana, Mozambique, Uganda, Vietnam, Tailandia y
Turquía han reducido de forma significativa el número de personas
subnutridas en los últimos cinco años. De ahí que más que papel mojado
y una excusa, el trabajo por la consecución de los Objetivos de
Desarrollo del Milenio ?firmados por los jefes de Estado y de Gobierno
en el año 2000? y la crisis financiera internacional sean,
respectivamente, un reto y una oportunidad para cambiar el mundo que
dejaremos a nuestros nietos. ?Precisamente ahora es cuando hay que
redoblar los esfuerzos?, anima Jaime Bará, para quien ?es indignante?
que en pleno siglo XXI haya 1.020 millones de personas hambrientas
cuando ?hay recursos más que de sobra y disponibles para afrontar este
problema?.
El responsable de la Unidad de África de Cruz Roja Española describe
la realidad con varias comparaciones muy gráficas: ?Se gasta más en
armamento y en defensa y en cantidad de cuestiones accesorias que en
prevenir el hambre?. Y la solución, según Bará, no está tanto en las
ONG, quienes no tienen ?la llave? para el cumplimiento de los ODM, sino que requiere de ?decisiones globales a nivel político?.
En esta línea el director general de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO),
Jacques Diouf, apuntaba con motivo del Día Mundial de la Alimentación
el 16 de octubre que una de las principales causas de esa situación es
el sistema ineficaz de gobernanza internacional. ?Existen programas,
proyectos y planes generales que esperan tan sólo la voluntad política
y los recursos para hacerse operativos?, dijo. Por eso Diouf ha pedido
a los líderes mundiales que alcancen un consenso cuando se reúnan en
Roma para la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria de Jefes de
Estado y de Gobierno que tendrá lugar entre los 16 al 18 de noviembre.
?Los líderes mundiales reaccionaron con contundencia a la crisis
económica y financiera y lograron movilizar miles de millones de
dólares en un plazo de tiempo muy corto. La misma acción enérgica es
necesaria para combatir el hambre y la pobreza?, aseguró el director de
la FAO.
De momento, la comunidad internacional tiene un plazo que desvelará
que ha faltado a su palabra. En 2015 expirará el tiempo para la
consecución de los ODM y apenas se habrá hecho algo. Aún así, algunos
tratan de ser positivos. ?A fuerza tenemos que ser optimistas. Porque o
reducimos drásticamente la desigualdad internacional y la proporción de
personas que viven en situación de miseria y desamparo completo o la
propia seguridad del planeta está en riesgo?, sentencia el coordinador
de la Plataforma 2015 y más, Pablo Martínez Osés. En 2050 la población
alcanzará los 9.000 millones, incrementándose también, si no se toman
medidas efectivas, el número de personas que pasan hambre.
La cruda realidad de la pobreza
La práctica totalidad de las personas subnutridas en el mundo viven
en los países en desarrollo. En Asia y el Pacífico se calcula que 642
millones de personas sufren hambre crónica, en África subsahariana son
265 millones, en Latinoamérica y el Caribe 53 millones, en Oriente
próximo y el Norte de África 42 millones y en los países desarrollados
15 millones, según el informe anual de la FAO sobre el hambre ?El
estado de la inseguridad alimentaria en el mundo?, producido este año
en colaboración del Programa Mundial de Alimentos.
El informe se publicó en vísperas del Día Mundial de la Alimentación, que se celebró el 16 de octubre.
Los Objetivos del Milenio, un acuerdo de mínimos
En el año 2000 los Gobiernos y Estados firmaron la Declaración del
Milenio de las Naciones Unidas, comprometiéndose a cumplir los ocho
Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), un primer paso para
erradicar el hambre y la pobreza. Sin embargo, aún no se ha avanzado en
la consecución de gran parte de ellos. En teoría deberán alcanzarse en
2015. Desde las organizaciones sin fin de lucro estos objetivos más que
un fracaso se ven como una oportunidad y un acuerdo de mínimos a tener
en cuenta. Pablo Martínez Osés, coordinador de la Plataforma 2015 y más
afirma que los ODM ?son tan poco ambiciosos que los expertos acordaron
que simplemente invirtiendo 50.000 millones de dólares anuales
adicionales se podrían conseguir. Esta cifra, que no se ha alcanzado en
estos años por la tacañería y la falta de voluntad política de los
países ricos, es tan sólo la décima parte de lo que el año pasado se
invirtió para salvar a la banca privada?. _Para la Plataforma 2015 y
más las soluciones pasan por acomenter grandes cambios en las políticas
económicas y comerciales, realizando políticas agrícolas y ganaderas
sostenibles y racionales y fortaleciendo el empleo de los países
productores.
Una alianza contra la pobreza
Organizaciones sociales, sindicatos, movimientos y plataformas
ciudadanas que aglutinan a más de un millar de entidades en todo el
territorio español forman parte de la Alianza Española contra la
Pobreza. Todos ellos aúnan esfuerzos para hacer un llamamiento a la
ciudadanía para presionar y lograr medidas concretas como aumentar la
calidad y cantidad de ayuda a los países empobrecidos, cancelar la
deuda externa y establecer nuevas normas comerciales que permitan a los
países acabar con la injusticia, la inequidad y la discriminación, y no
discursos de buenas intenciones.
Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza,
el 17 de octubre, la Alianza convocó a la ciudadanía a participar en
varias movilizaciones bajo el lema ?Rebélate contra la pobreza?. En
Madrid, según los organizadores, participaron 12.000 personas.
Según la Alianza, para cumplir con los ODM sólo es precisa la
voluntad política de los gobernantes. Pero, en España el incumplimiento
con la Ayuda Oficial al Desarrollo se deja ver por ejemplo en los
Presupuestos Generales del Estado. Según denuncia la Coordinadora de
ONG para el Desarrollo, la ayuda desciende más de 400 millones lo que
supone más de un ocho por ciento en términos absolutos, por lo que el
Gobierno incumple su compromiso de alcanzar el 0,56 por ciento en 2010.
En África los ?préstamos? son para comprar un par de vacas
Mientras se leen estas páginas la vida de muchas personas está
empeorando en el mundo por culpa de la pobreza y el hambre. Es más,
quizás algunos de los retratados en estas imágenes hayan corrido la
peor de las suertes. Menos mal que en medio del trabajo ingente y duro
de los voluntarios y organizaciones, hay casos concretos que hacen
llamar a la esperanza. Gracias a proyectos como los que desarrolla Cruz
Roja Española en África, miles de personas aprenden a tomar un camino
para salir de la pobreza.
Djenba Diallo, esta mujer de Burkina Faso, es beneficiaria del
proyecto de Seguridad Alimentaria de esta ONG en Kongoussi. Un buen día
Cruz Roja estudió su caso y decidió ayudarla económicamente: ?Tal y
como me prometieron me dieron una vaca y su ternero. Los crié y los
vendí para pagar mis deudas. Con el dinero que sobró, compré otras dos
vacas; cada mañana les daba comida, agua y y una mezla de sal y
cereales. Por la noche, ellas comían de nuevo. Así obtenía cuatro
litros de leche al día; si los vendo, podré devolver el préstamo en
diez meses?. En África, el continente tradicionalmente más castigado
por la hambruna, la alimentación es vital para luchar contra pandemias
como la del sida.
Fuente: http://www.once.es/new/Onceinforma/publicdocum/perfiles-no-255/en-portada/en-portada